lunes, 25 de mayo de 2015

El voto (por Isa)


- ¿Y al final? ¿a quién has votado?

- El voto es secreto, Laura…

- Bueno, ya… pero me lo puedes decir, ¿no?

- Pues no, porque no te incumbe.

- Pero ¿cómo que no me incumbe? Todos los votos me incumben, los de todos los españoles… de los votos depende quién gane las elecciones, y eso me afecta…

- Que sí, que sí… pero que no te voy a decir a quién he votado. Pregúntale al resto de España, si quieres, a ver si te lo dicen…

- Pero si no me voy a enfadar…

- Ja… que no… ¡claro que te vas a enfadar!

- ¿Me voy a enfadar? ¿por qué? ¿¿no habrás votado al PP??

- ¿Y si lo he votado qué? ¿Qué pasa? ¿que es delito?

- Hombre, pues un poco de delito sí que sería… ¡un delito contra la democracia! Venga… ¿al PP no? ¿verdad? Dime que no, que me estás asustando.

-Pero ¿tú te estás oyendo? ¿votar es ir contra la democracia? Desde luego, últimamente estás en un plan… si es que no se puede dialogar contigo…

- ¿Que conmigo no se puede dialogar? ¿Cómo que no? No se puede dialogar contigo, que no me quieres contar a quién has votado… Además, es normal que lo quiera saber, me resultaría muy raro vivir con alguien opuesto a mí…

- Así que si no votamos a lo mismo, somos opuestos, ¿no? ¡Tócate las pelotas!

- Hombre… a lo mismo, no… pero a algo parecido. Si has votado al PSOE no es que me parezca bien… pero con alguien del PP no podría estar. Va contra mis principios.

- Vamos, que si voto al PP me dejas, ¿no? ¿Esa es tu idea de la tolerancia? ¿Esa es tu flexibilidad de pensamiento? Pues ya sabes porque no te quiero decir a quién he votado…

- Hombre, es que una cosa es ser tolerante y otra cosa es el PP… que es el enemigo… sería como dormir con el enemigo… Pero de todas formas, no sé porque te alteras tanto. Si no te voy a dejar porque no has votado al PP…

- Es que no lo entiendes, Laura… ¿no te das cuenta de lo grave que es lo que estás diciendo? ¿Dejarías de quererme si fuera del PP?

- Un poco sí… Supongo.

- Pues entonces es mejor que lo dejemos.

- ¿Dejarlo? Pero, ¿por qué? ¿sí que has votado al PP?

- No… No has entendido nada.

lunes, 18 de mayo de 2015

Filias y fobias (por Ana)



Hace mucho que en Im-Perfectas no escribimos un post-lista (Chelo, te echo de menos) así que hoy, que me toca a mí publicar, me voy a lanzar a ello. Mi vida, como bien sabéis porque os lo cuento todo, no está siendo demasiado sencilla desde hace casi 5 años, y demasiado dura desde hace 6 meses. Muchas cosas se me vienen encima, obligaciones, papeleos, mudanzas, etc... Hay días, como el de hoy, en el que el vértigo es difícil de controlar, las ganas de sentarme y dejar pasar el tiempo se me hacen irresistibles. Todo parece cuesta arriba y el dolor y la angustia hacen acto de presencia de manera incluso física. Pero como bien comentaba Chelo hace unas semanas en su post Hakuna Matata, lo mejor es intentar aceptar tus circunstancias y ver el lado positivo a cada experiencia, aunque en ocasiones haya que escarbar hasta casi el centro de la tierra.

Por ello he adquirido una costumbre que no sé si es buena o es mala, es recomendable o no, si un psicólogo me mataría o me diría que es lo que hay que hacer, pero a mí me va bien: me hago listas mentales de situaciones y personas a las que eliminaría de un plumazo e intento invertir en ese pensamiento el mínimo tiempo posible, aunque en ocasiones reconozco que me recreo más de la cuenta, depende lo que haya pasado ese día. No sé si veis Juego de Tronos, pero a los seguidores os diré que es un poco el rollo letanía de nombres de Arya. SPOILER, aviso


Siguiendo con analogías audiovisuales, es recrear mi propio “Día de furia” con una metralleta imaginaria. Por ejemplo, estos son mis odios:

- Funcionaria/o que ante una situación delicada te habla como si fueras una mierda pinchada en un palo, como si a el/ella, por el simple hecho de haber aprobado unas oposiciones se le hubiera investido de una burbuja anti enfermedades, muertes, paro, desahucios...

- Empleados de banco (mi hermana me va a matar, ella está en el lado oscuro) que parece que van a heredar la sucursal. Es una variante del funcionario anterior pero en la rama privada, vamos, lo que vamos a tener de aquí a unos años en educación, sanidad, etc, con estos gobiernos que nos gastamos.

- Dueño/as de perros que los llevan sueltos por la calle, por el parque, en el veterinario y te dicen: “Tranquila, si no hace nada” Ya, pero el mío sí, y yo le llevo con correa, pero si el tuyo se acerca a lamerle el culo o a intentar montarle (pobre Jarete, lo que tiene que aguantar a veces) pues ya le estás comprometiendo, a mi perro y a mí...

- Otra variante de dueño/as de perros: los llevan con correa pero cuando se enfrentan tu perro y el suyo tu intentas alejar a tu fiera porque ya ves que va derecho a gruñir al otro, e incluso le dices al responsable que no le acerque mucho, que el tuyo tiene mucho carácter... pues el encantador/a dueño/a no solo no se aparta, se acerca... y cuando tu perro gruñe, te pone mala cara

- Los que se pegan por los asientos en metro y autobús

- Los metros y autobuses que tienen una frecuencia de 10 minutos entre uno y otro.

- Derivado o pensando en lo anterior, los Gobiernos de Madrid que han destrozado esta ciudad

- Las compañías telefónicas y de televisión, TODAS, ladronas, manipuladoras, chorizas...

- Las caseras que por ahorrarse dos euros te tienen en un sinvivir.

- Los vecinos que, como presidenta de la Comunidad, te avasallan a llamadas, mails y demás.

- Etc, etc, etc...


Pero cuando he soltado bilis y mala baba para aburrir, intento cambiar el chip mental (ya digo que hay días en los que me es casi imposible, pero intentarlo lo intento siempre) y pienso en todo aquello que me hace sentir bien y seguir adelante. Mi lista de amores:


- Mi perro Jarete (cuando no se está comiendo a otro de su especie) Los abrazos que me da, los lamentones, como me regaña cuando entro por la puerta (jamás viene a saludar, primero me regaña desde su sitio), como duerme a mi lado...

- Mi sobrina, con sus cosas de niña lista con 5 años, su risa, con sus momentos de maquillaje en los que me pone la cara roja como un tomate y me acaba el rubor de mejillas en un plis plas, sus conversaciones de “yo paso de chicos”...

- Paula, con sus cosas de adolescente avanzada, con su confianza contándome cosas que yo sé que no cuenta a nadie más, con los margaritas que me hace, enseñanza de su padre, con sus días de la “casi madre” y sus visitas para ver Juego de Tronos...

- Mi madre, viniendo un domingo desde la otra punta de Madrid cargada con un tupper de cocido que hizo el día anterior y que, como sabe que me gusta, me trae para que no me lo pierda.

- Mi hermana mandando whatsapp cada dos por tres para no decir nada, a lo que yo le contesto con más nada y así pasamos las horas, en contacto.

- Mi suegra arreglando mis cortinas, llamándome para ver cómo estoy, preocupándose a su manera de mí.

- Mis amiga/os, con sus cosas importantes, pero también superficiales que me ayudan a olvidar mis historias. Sus bebés, cada día más y más guapos, sus niña/os mayores que me apasionan.

- El bordado, el ganchillo, María, Susana, Raquel, mis profes... mis compis de clase. Avanzar no avanzo mucho, pero me estoy ahorrando en psicólogos “una jarta”

- Una mañana en la Pradera de San Isidro
con una pareja y niño a los que no veía hacía demasiado.

- Comer con otra de mis parejas favoritas sobre la hierba en un entorno mágico.

- Comer y beber en general, porque es un placer...

- Mi posible viaje a Mallorca y Nueva York a ver a dos personas a las que adoro.

- Mi nueva casa, con unas vistas que quitan el hipo...

- Mi nuevo barrio con su preciosa biblioteca, su edificio impresionante como polideportivo, sus tiendas de siempre, su cesteria, su fábrica de churros, patatas, y esos torreznos de ibéricos que no he probado cosa igual...

- Y por supuesto él, su recuerdo, su fuerza, su alma en mi interior, cada acción, cada movimiento, todo me lleva a él, cada minuto del día...


Como veis, a mí esto me sirve para darme cuenta de que me cuesta más encontrar cosas negativas que positivas. Sé que me estoy dejando muchísimas cosas en la lista de filias y en cambio, me cuesta pensar en muchas más en las de fobias y creo que eso es un gustazo, la vida merece la pena aún en las peores circunstancias... Ahora, que digan los psicólogos lo que quieran sobre mi método de equilibrio mental, ja...

lunes, 11 de mayo de 2015

Tirar (por Chelo)



Se aproxima la época en la que aquellos que vivimos en casas con espacio limitado (esto es: pequeñas) tenemos que hacer el famoso “cambio de armario”. Escribo las palabras "cambio de armario" con horror porque, como todo el mundo sabe, el "cambio de armario" es el mal.

Pero hoy no vengo a hablar de esto, aunque algo que ver tiene y mencionarlo me ayuda a ir asumiendo que es un acto de necesidad vital y no me puedo escaquear de llevarlo a cabo.

Hoy vengo a hablar de esa naturaleza diogenesana que tenemos algunas personas de no tirar. No tirar ese pantalón que no te entra hace 5 años porque quien sabe… (bendita esperanza), no tirar esas fundas de cojín de hace tres mudanzas porque quien sabe si alguna vez volverán a pegar con tu salón, no tirar esa estantería que acumula polvo en un altillo a la espera de una nueva mudanza en la que encontrar de nuevo un hueco donde encasquetarse, no tirar esas cajas, bolsitas, chorraditas varias de recuerdos acumuladas en la mesita de noche porque… quien no te dice a ti que esa funda de gafas que se te rompieron hace 3 años no te va a volver a valer ¿eh? ¿quién te lo dice?

Escribo lo anterior con sorna y no sin cierto pudor. Este post es un “hola, soy Chelo y me cuesta tirar, pero he decidido que el acumular se va a acabar”.

Pues sí, he decidido tirar. Tirar todo aquello que pueda. Porque me gusta el espacio. Porque odio abrir el armario de la ropa y ver las chaquetas apiñadas, percha sobre percha, como si no hubiera un mañana. Porque además me pongo siempre lo mismo. Porque odio abrir cajones y cerrarlos pensando “buff que pereza toda la porquería que hay aquí”. Porque es asomarme al altillo y ver en el fondo más inaccesible del mismo el sacaleches y ya me da la risa. O la barbacoa. Sí, tengo una barbacoa en el altillo de mi casa (sin estrenar). Porque esas fundas de cojines nunca me gustaron ni me volverán a gustar y porque no voy a volver a entrar en pantalones de hace 5 años. Además, adoro el orden y es muy difícil mantener el orden y la limpieza visual con tanto trasto. Voy a adelgazar mi casa.

Quien dice tirar, dice regalar, donar, vender, montar un mercadillo solidario o lo que se tercie.

PD1: tengo que agradecer a mis amigas jardineras que la semana pasada despertaran a la declutter-girl que llevo dentro, gracias chicas.

PD2: de este tema, con otro enfoque, ya se habló en im-perfectas hace unos años, podéis releer aquí

miércoles, 6 de mayo de 2015

Seis años de im-perfección

Cuando este blog empezó su andadura hace ya seis años, ninguna de las cuatro imaginábamos que la im-perfección iba a dar tanto de sí... pero lo cierto es que aquí seguimos. Y con las mismas ganas de siempre, lo que no es nada fácil en los tiempos que corren. La constancia no se cotiza al alta en la era de Internet, donde lo suyo es ir de flor en flor, leer poco, cansarse en seguida de las cosas y de las aficiones y ser infiel en cuanto se presenta la oportunidad. Pero lo cierto es que algunos lectores fieles tenemos, sin los que esta aventura im-perfecta tendría menos sentido.

A nosotras, a las im-perfectas, nos ha cambiado la vida en mayor o menor medida (¡6 años en la treintena dan para mucho!) y este año, además, cambiamos todas de dígito para empezar la era del 4 de las 4 y adentrarnos en la madurez más im-perfecta. Hemos cambiado de pareja, de trabajo, hemos parido, hemos perdido algunos seres queridos y ganado otros, tenemos algún kilo más (o menos) y alguna arruguilla de esas que molan, de las de reirse de nosotras mismas... porque eso es lo que más nos gusta hacer: intentar tomarnos con sentido del humor nuestra propia im-perfección.

En estos años, hemos sumado colaboradores, hemos abierto un Twitter y hemos ganado fanses en Facebook (que ya somos 600... como quien no quiere la cosa). Y ahora, que la im-perfección está tan de moda, que sacan libros y meten el concepto hasta en los anuncios de champú, nosotras seguimos en la brecha, reivindicando nuestra forma de ver la vida.

Gracias por seguir ahí y por venir de nuevas, y quedarte :)

lunes, 27 de abril de 2015

Sobre mujeres que quieren a hombres más jóvenes (por Arantxa)

La cuarta acepción según el diccionario de la RAE de la palabra etiqueta es “Marca, señal o marbete que se coloca en un objeto o en una mercancía, para identificación, valoración, clasificación, etc.” Las etiquetas ayudan a clasificar también nuestras opciones vitales y sentimentales, siendo a veces bastante desafortunadas o retrógradas o injustas. O todo ello en uno. 

Estoy pensado en algunas etiquetas referidas a las mujeres y más concretamente en dos: cougar, palabra que se usa para definir a las féminas que buscan una pareja considerablemente más joven que ellas, y milf, término que aúna las iniciales de “mother I would like to fuck”, expresión que entiendo cualquiera es capaz de traducir. Las encuentro machistas y discriminatorias, y la segunda, heredada del porno, de un mal gusto evidente. En cuanto a cougar, se usa muchas veces con cierta sorna o con sentido peyorativo, y equivocadamente. Este titular de El Mundo no tiene desperdicio, llamando así a Julianne Moore, excepcional actriz casada con un hombre más joven, padre de sus hijos, su pareja estable desde hace tiempo. ¿Se emplearía algún término similar si se hablara de un hombre con esposa una década menor? Es obvio que no.

He pensado en escribir sobre esto al hilo de que el otro día una im-perfecta me dijera que este post que publiqué hace tres años sigue generando comentarios. La mayoría de ellos son de mujeres anónimas que encuentran o han encontrado serias dificultades para vivir su historia de amor con un hombre más joven, que se han topado con la censura social y el rechazo. Al leerlas me parece que más de una ha debido sufrir mucho por defender su libre opción de estar con un hombre de menor edad.

Realmente, me sigue resultando llamativo el hecho de que el comportamiento femenino se mire con lupa y se someta a un escrutinio inquisitorial bastantes veces. Me sorprende que aún no esté normalizado que una mujer tenga al lado un hombre más joven. Porque esto para algunos y algunas todavía es motivo de escándalo. A la inversa, a ellos no se les tose. Si un señor de 50 tiene una novia de 30 se le aplaude y se le felicita por su buena suerte. Imaginad las reacciones a la inversa. Esa mujer de 50 tendría que justificarse hasta la extenuación en su ámbito, social y familiar, incluso si él tuviera 40 años o cuarenta y pocos.

En internet hay miles de artículos y páginas sobre este tema, lo que es una clara señal de que esta clase de relaciones distan mucho de estar normalizadas. He encontrado una web, donde se recogen testimonios de las “valientes” -en palabras de la autora de la misma- que se han atrevido a seguir adelante con su historia de amor y algún hombre también explica por qué quiere a una mujer mayor. La impulsora es una periodista cuya pareja es diez años menor, motivo que la empujó a poner en marcha el site. 


Aclaro que El Desconcierto sólo es un poco mayor que yo y admito que a estas alturas de no tener pareja, no me veo metiéndome en historia más o menos seria con un hombre bastante más joven, ni siquiera con unos pocos años de diferencia  -me mojo- pero ese no es el caso de otras mujeres. Me enerva ver que esa elección libre de cada vez más féminas es objeto de chascarrillos y bromas de dudoso gusto. Los prejuicios están ahí. Existe cierta penalización social y diversas formas de censura en el hecho de que una mujer ame a un hombre más joven y sea correspondida. Y sospecho que esa presión es la que acaba con más de una relación en estos casos, aun habiendo amor. Una verdadera lástima.

miércoles, 22 de abril de 2015

La oportunidad (por Ana)


Esta mañana fui al banco a llevarte una carta, pero de pronto apareciste en la ventanilla y sonreíste a la mujer que estaba primera en la cola. No me atrevía a hablarte después de todo lo que pasó, y salí disparado. Y ahora estoy arrepentido.

He sido un cobarde, sí, y no solo ahora, soy un cobarde desde que mis padres me pensaron. Nací cobarde y moriré cobarde. Nunca he tenido el coraje suficiente para enfrentarme a la vida y sus dificultades... Pero, qué te voy a contar a ti, seguro que tu madre ya te lo ha dicho, que no tengo huevos, y me habrá llamado cosas mucho peores que cobarde... no le falta razón. Quizá hoy era la última oportunidad de reparar todo el daño hecho, de intentar, al menos, convertirme en una persona digna y no en el pingajo que me he sentido toda mi existencia.

Pero no he podido, he sido incapaz. Llevo meses escribiendo la carta que llevo en esta carpeta llena de fotos, de recuerdos, de un árbol genealógico que tú seguramente desconoces, porque no creo que tu madre haya tenido el detalle de decirte quiénes eran tus abuelos, tus tíos, que tienes primos en Barcelona y que mi tío es un conocido compositor. Ella habrá borrado de un plumazo toda mi existencia, todo lo relacionado conmigo y con lo que me rodea. Normal, yo hubiera hecho lo mismo en su lugar, pero no deja de cabrearme el pensar que no sabes nada de mí ni de los míos y que solo a mí mismo se puede culpar de ello.

En la carta te explicaba que, aunque nadie me crea, he pensado en ti todos y cada uno de los días de mi vida, cada hora, cada minuto... tu carita de niña regordeta, tus rizos negros, tu manita cogiendo la mía y llamándome papá con esa lengua de trapo que tanto me hacía reír. Te quería muchísimo, hija, no te lo puedes ni imaginar. Pero la vida no siempre es como queremos... que tontería acabo de decirte... eso ya lo sabes tú desde los seis años, cuando desaparecí de tu vida, cuando un buen día me hice humo y no volví a darte un beso cuando ya estabas en la cama. Y no has vuelto a saber de mí, pero yo de ti sí, mi amor, siempre... He tenido millones de ojos espías, he pagado a gente para que fuera a hacerte fotos en tus funciones del colegio, el día de tu graduación... No te he dejado nunca, siempre has estado a mi lado... Pero he sido egoísta, porque yo he visto satisfecho de alguna manera mi deseo de ti, pero no he permitido que tú hicieras lo mismo. Lo siento, mi sol, lo siento tanto...

Estaba enfermo. Ya sé que suena trágico y poco creíble viéndome tan sano por fuera, pero este tipo de enfermedades no dan muestras externas. Mi vida antes de ti no fue fácil. Ni siquiera estaba con tu madre por amor. Ella se quedó embarazada y yo pensé, creí, y lo intenté con todas mis fuerzas, que estaría a la altura, que me convertiría en un padre y un marido convencional, aceptable. Fracasé, evidentemente, no os di a ninguna lo que necesitabais. Muy pronto volví a mis timbas, a los antros en los que las malas almas se juegan hasta los calzoncillos, volví para dilapidar el dinero de tus pañales, de tus juguetes, incluso de tu comida. Hasta que me arrestaron, esa noche en la que perdí los nervios y le metí un navajazo a ese prestamista del infierno. No me arrepiento de ello, se lo merecía, pero no ha sido la cárcel mi castigo, ha sido alejarme de ti. Tu madre decidió separarse y no volver a verme y yo, cuanto salí de la celda, pensé que era mejor que no tuvieras contacto conmigo. Te abandoné, así, sin más, sin echar mucho la vista atrás, pero con un ejército de escorpiones picándome por dentro cada vez que me acordaba de tu nombre, de tu cara, de tus abrazos y de tus besos sonoros.

Conseguí salir de todo aquello, no sin esfuerzo, y gracias a un ángel disfrazado de mujer que se me cruzó en el camino. Aún así, fui incapaz de acercarme a ti, de hacerme presente e intentar normalizar algo que evidentemente era todo menos normal. Podría, al menos, haber ido paso a paso, acercarme, presentarme... Pero me volvió a faltar el valor, ya te he dicho que soy un pusilánime.

Ahora ha llegado el momento. Sé que vas a tener un bebé, mi nieto, y no quiero vivir ni un minuto más alejado de vosotros. Necesito volcar en ese niño todo el amor y el cariño que debí ofrecerte a ti de niña y de adolescente, necesito borrar mi anterior actitud, demostrar que soy una persona de verdad, de carne, hueso y corazón. Lo necesito...

Sé que estoy siendo muy egoísta, solo hablo de mis sentimientos, de lo que yo deseo, y parece que en ningún momento me he puesto en tu lugar y he pensado, como un padre hace, en lo que tu precisas y demandas. No es así, créeme, me he imaginado un millar de reacciones de tu parte, desde el abrazo al bofetón, de la indiferencia a la crueldad... y la única conclusión a la que he llegado es que tú también deberías tener derecho a decirme lo que quieras, a darme otra oportunidad o a cerrarme tu puerta de golpe. Creo que te tengo que otorgar el chance de poder expresarte, de reaccionar como uno de los millones de veces que, estoy seguro, tú has imaginado mi llegada, mi presentación como ese padre ausente que te abandonó cuando apenas comenzabas a entender la vida.

Hija mía, hoy he ido al banco, te he visto sonreír y me ha dado tanto miedo tu rechazo que he vuelto a ser el títere que era y me he marchado. Y por eso ahora te estoy escribiendo esta nueva carta. Quiero que la tengas junto a la anterior, en la que te daba datos más explícitos de dónde me podías encontrar y cómo he vivido hasta ahora. Esta misiva es más personal, más fruto de mis sentimientos, sale directamente de mi corazón dolido y estrujado hasta límites insospechado.

Querida niña, espero que algún días puedas perdonarme y me des, al menos, la oportunidad de tomar un café y verte sonreír como lo has hecho hoy ante una señora que iba delante de mi en la cola.

Te quiere,

Tu padre

martes, 14 de abril de 2015

Hakuna matata (por Chelo)


Cada día tengo más claro que hay que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. De esa vida que tenemos delante, no de la del vecino o del ideario de vida que tenemos en la cabeza pero que difícilmente llegará a ser nuestra. Es bueno soñar, tener objetivos, aspiraciones y metas pero sin dejar de disfrutar ni un segundo de lo que tenemos delante y sobre todo, de quienes tenemos al lado.

Ser capaz de relativizar lo que tiene valor, lo que nos hace felices, es a veces una tarea de nota, pero es un sinsentido vivir con amarguras que no nos aportan nada. La vida son dos días, “el día de hoy no se volverá a repetir”, así que más nos vale disfrutar.

A veces es complicado, las circunstancias aprietan y cuando todo te va más o menos bien es fácil pensar así, pero cuando las cosas van mal, todo se complica. Hay que intentar buscar la felicidad en las pequeñas cosas porque dentro de un día de mierda siempre hay algo que merece la pena. 

La red está llena de artículos, posts, textos de todo tipo con “tips” para ser feliz: Ocho claves para ser feliz (o no), Comoser feliz: 7 simples claves científicamente probadas, 15 consejos para serfeliz, Cuatro claves para ser feliz… y podría seguir hasta el infinito y más allá, seguro que en la mayoría de ellos se pueden sacar cosas interesantes, perogrulladas y grandes tonterías. Yo me quedo con una sola frase que escuché en un vídeo la semana pasada, tres palabras, que me ha hecho pensar mucho en los últimos días: busca lo importante. Creo que es la clave de todo, buscando lo que es importante, en el presente, en el hoy, con lo que tienes, con la gente que te quiere y tienes cerca, te acerca a la felicidad y te aleja de la tristeza.

Menudo rollo os he metido, pero como dice una im-perfecta que me conoce muy bien "volver de África tiene este tipo de resaca existencialista", no lo he podido evitar. Ya os contaré de mi último viaje a África, por el momento os dejo con una frase en suajili que todos conoceís y que nos han repetido hasta la saciedad en los días que hemos pasado en Tanzania y que viene al hilo de este post: HAKUNA MATATA.

PD: Las imperfectas somos grandes expertas en buscar la felicidad en las pequeñas cosas, para muestra, un botón: 

Pequeños –o grandes- placeres 

De pequeñas y grandes alegrías

¡Suerte!

Septiembre

Y ya lo dijo gente mucho más sabia y menos imperfecta que nosotras:

"La felicidad no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días" 
Benjamin Franklin