lunes, 1 de septiembre de 2014

Por romanticismo (por Chelo)


Hoy empieza Septiembre, que además de ser el mes de mi cumpleaños, es tiempo de vuelta. Vuelta al trabajo, al cole, al gimnasio, a las rutinas pre invernales... aunque digan algunos que "necesitamos" volver a la normalidad, yo creo que es una excusa autocomplaciente, la que escribe ha estado de maravilla estas semanas "fuera de la normalidad" y podría prolongar ese estado infinitamente, pero como la hipoteca manda aquí estamos y ya que estamos, pues a intentar llevarlo de la mejor manera posible. Otra de las cosas que hace ya años forman parte de mi rutina de Septiembre es retomar la escritura en Im-perfectas, así que allá voy, hoy, por romanticismo...

Por romanticismo conservamos objetos feos, inservibles, que nos evocan el pasado, una persona, un viaje, unas vacaciones, un trabajo, una casa en la que vivimos... El mundo digital nos lleva a conservar también recuerdos de unos y ceros, música, fotos, películas, series, documentación que no volveremos a leer nunca, la basura digital inunda los discos duros del planeta y es que en el fondo somos unos románticos. Bueno, también hay mucho Diógenes por la vida, pero ese es otro tipo de conservación de cosas.

Por romanticismo no tiramos ese par de calcetines que nunca usamos pero que nos recuerdan aquel viaje. En tercero de carrera me fui a Londres con un grupo de amigos y me compré unos calcetines súper molones con el dibujo de un gallo y la frase "Look at my cock”. Pasó un tiempo hasta que entendí el doble sentido de la frase y dejé de usarlos, pero siguen en mi cajón de los calcetines. Cuando los miro la sonrisa me sale sola, qué pardilla.

Por romanticismo no borramos del iPod esa lista de música caduca que ya nunca escuchamos pero que cada vez que la vemos nos evoca a una época bonita A mí me pasa con una lista con canciones de Rosana que ha pasado de dispositivo en dispositivo a lo largo de los años, a día de hoy no me atrae nada volver a escucharla, pero solo verla me recuerda cuando compartía piso de estudiantes y me la ponía una y mil veces y hacía como que cantaba delante del espejo barroco que había en mi habitación mientras esperaba que mi novio pasara a recogerme.

Podría seguir, en el fondo soy una romántica :-) ¿Y tú? ¿Qué conservas por romanticismo?
Feliz Septiembre a todos




 

lunes, 25 de agosto de 2014

Limpieza de verano (por Arantxa)

El verano es una época ideal para hacer limpieza de la casa en general y de armarios en particular. Con eso de que me toca otra vez hacer la maleta -algo que me da una pereza tremenda-, cuando compruebo que tengo ropa a la que no hago ni caso se me activa el modo "limpieza de armarios", lo que afecta a toda la casa, sin excepción.

El pasado mes de julio empecé haciéndole un buen repaso a los cajones de los muebles de la cocina y del salón en busca de objetos de esos que guardas por si acaso, reliquias inservibles casi siempre. Revisé a fondo la botica doméstica y me deshice de todos los medicamentos caducados.  Después me metí con mis cremas, geles y afeites varios. Había algunos botes abiertos desde hace un par de años y como ahora los potingues también caducan me tocó decirles adiós. Todo esto lo hice con relativa rapidez y decisión.

Lo de la ropa y los zapatos me ha supuesto un mayor quebradero de cabeza. No sé muy bien cuando jubilar algunas prendas y a otras les guardo cierto cariño, aunque hace bastante tiempo que no me las ponga, por lo que resisten año tras año. En el caso de la ropa de mis niñas me resulta mucho más difícil decidirme. Pero hay vestidos, trajecitos y pares de zapatos -los de sus primeros pasos- que sobrevivirán a todas las limpiezas de armario estivales. Prendas de alto valor sentimental, que para mi no tienen precio ni fecha de caducidad.

Limpieza de armarios

lunes, 18 de agosto de 2014

Cómo la echo de menos... (por Isa)

Mi primera mochila, ¡chispas!
Hace cinco años por estas fechas me despedí de mi primera mochila con gran dolor de mi corazón. Luego ha habido otras, más cómodas, versátiles y sofisticadas... pero amigos, la primera siempre ocupará un lugar privilegiado en mi memoria.

Ya sabéis, porque os lo he contado otras veces, que viajar es de una de las actividades que más feliz me hacen, que me desestresa como pocas, me abre la mente, me libera de prejuicios y ataduras a convencionalismos sociales zafios, me reconcilia con la vida, la naturaleza y el mundo, me hace recuperar el orden correcto de las prioridades vitales... en una frase: me hace feliz.

Lo de la mochila no es solo una forma de viajar, es una forma de relación con el planeta -aunque sea solo durante el tiempo que dura el viaje- te hace sentirte como una tortuga que va con su casa a cuestas, con lo básico, con lo indispensable, como decía ese gran filósofo que es el oso Baloo

"...and don't spend your time lookin' around,
for something you want that can't be found
When you find out you can live without it
and go along not thinkin' about it
I'll tell you something true:
the bare necessities of life will come to you"

Os dejo mi homenaje de entonces ahora que estoy de vacaciones, de las de maleta de ruedas, echando muchísimo de menos mi vida mochilera...

lunes, 11 de agosto de 2014

Pánico en el ascensor con la familia Soprano (por Ana)



Hoy, en reposiciones de verano toca volver a publicar este post que escribí un estío de hace ya años y años… Quizás no tantos, pero lo cierto es que mi vida, desde aquel momento, ha dado giros tremendos, vueltas inauditas y, la verdad, se ha vuelto bastante menos divertida que en aquel tiempo en el que cualquier anécdota, como este parón de ascensor, daba para unas risas durante un día entero…
He elegido esta narración porque sigo igual de maniática y fóbica (no sé si esta palabra existe). La claustrofobia ha ido a peor y sigo teniendo miedo a los espacios cerrados. Y por supuesto, a las familias mafiosas que me puedan asesinar con una mirada.
Me parece un relato fresco, divertido y muy veraniego, así que espero que lo disfruten ustedes de nuevo. Ah, y “Los Soprano” resisten muy bien el paso del tiempo, si aún no han visto la serie (¡¡¡no me lo puedo creer!!!) o buscan un entretenimiento tras las horas de playa, no dejen de revisarla. Es una auténtica maravilla.

lunes, 4 de agosto de 2014

Vida inteligente, si la hubiera (por Chelo)


Este año me toca a mí empezar con la reposición agosteña de posts y saliéndome un poco de los típicos temas veraniegos me he decantado por recuperar un asunto sesudo donde los haya: los extraterrestres. La vida inteligente más allá de la tierra es absolutamente viable. Este axioma cada día lo tengo más claro y más presente. Las fuerzas del universo deben compensase para mantener el orden y el equilibrio y si aquí en la tierra cada día hay menos actividad neuronal, ésta debe necesariamente haberse transfugado a otro planeta. Esta fuga de talento habrá dotando de perspicacia a seres verdes y con antenas que un día vendrán a colonizarnos. Esto es así.

Puedes leer el post completo sobre estas profundas reflexiones aquí, pero sobre todo no te pierdas uno de los último comentarios, la escalofriante declaración de un habitante de zeta retículi que nos dejó una perla allá por enero del 2010.

Leer fenómenos I
Leer directamente la perla

PD: Disfruten del mes de agosto

martes, 29 de julio de 2014

Niños atópicos (por Arantxa)

Una de las cosas que más pavor me da, sobre todo en verano, son los insectos  y, en concreto, los mosquitos. Este año ya no me quieren, como lo demuestra el hecho de que ninguno me haya picado. Otros años he ido a urgencias a ponerme la inyección de Urbason, por dos o tres picaduras de mosquito patrio, que tampoco es de un tamaño exagerado ni transmite enfermedades, pero que te puede dar más de un susto si sufres reacción a su picadura.

El caso es que estaba bastante tranquila porque a las niñas tampoco se acercaban, pero de unos días aquí mi hija pequeña está quejada de un brote intenso de dermatitis atópica, agravado por el sudor. La niña padece esta enfermedad desde que era un bebé, pero nunca  le había dado así, con tal intensidad.

A ratos se rasca como un mandril, como si estuviera siendo comida por las chinches. Se hace todo tipo  de heridas y sangra. La situación es bastante desesperante. Mejorará, y mucho, ahora en agosto, en la playa, pero luego volverá a empeorar, hasta que llegue el otoño. Con el frío intenso las pieles atópicas también padecen mucho, pero dudo que tanto como ahora, con el calorcito.

Estoy empezando a preocuparme, porque aunque no es una enfermedad contagiosa ni infecciosa  -lo recalco porque el desconocimiento y la ignorancia en este punto puede hacer bastante daño- sí perjudica bastante sus horas de sueño y la calidad de su piel. Y, por ende, su bienestar, porque la criatura no está a gusto con semejantes picores y la desazón que la invade. Desde que empezó este brote no podemos dormir del tirón, porque llora rabiada de picor. Por supuesto se han probado ya unos cuantos productos de farmacia y parafarmacia desde que es bebé, amén de remedios caseros. El mejor son los baños en Maizena, algo que calma durante un rato. No hago publicidad, simplemente constato un hecho que puede ayudar a muchas otras madres desesperadas. También la tengo a dieta de piscina, porque el cloro es fatal.

Muchos de los productos que se le echan, incluso sin perfume, sin colorantes, de casas buenísimas, le pican en la piel. No los soporta, literalmente. La cortisona vía tópica corta los brotes, pero es peligroso abusar. Alivia los síntomas, pero no frena la patología.

Yo creo que mi niña va a tener esto siempre, con sus recaídas y sus periodos de calma. Mis padres tienen la piel delicada y algunos de mis hermanos también.  Yo misma padezco dermatitis, pero mis brotes se limitan hoy por hoy a los nudillos de las manos. También cuando sufro un brote llego a rascarme frenéticamente, pero no me impide dormir ni me pone de mal humor.

Estoy bastante desesperada, temiendo que nos lleguen a mandar corticoides por vía oral -antes de llegar a ese extremo el agua del mar será la que salve la situación-. Además he empezado a leer en internet y sinceramente, lo de que la patología es de “curso crónico, continuo o recidivante”, no es nada tranquilizador.

Ahora comienza la búsqueda de un dermatólogo especializado, pasando antes por la pediatra de la seguridad social que nos ha tocado hace unos meses y que es una bendición: paciente, atenta, clara, dispuesta, implicada, amable, competente. Como deberían ser todos los médicos, vamos. También tocaré la medicina privada y lo digo con total tranquilidad –con esto de la crisis y los recortes he constatado que si tienes un  seguro a ojos de algunos eres una especie de traidor a la causa de una sanidad pública, de calidad y gratuita. No lo entiendo, ni aspiro a comprenderlo.


La verdad es que escribo sobre las dolencias de mi benjamina -ya he referido en otros posts algunos de sus ingresos hospitalarios, sin concretar demasiado, pero ahí ha quedado-, una niña que me ha salido un pelín delicada y pienso que de mayor igual no va a gustarle, si es que llegara a leerlo. Pero escribir alivia, a veces, los picores y la desazón del alma. 

martes, 22 de julio de 2014

Fans y groupies (por Isa)

No me considero una persona especialmente mitómana. Por supuesto, hay personajes públicos a quienes profeso una profunda admiración, por lo que piensan o por lo que hacen: escritores, cineastas, actores, músicos, intelectuales...  Pero nunca me ha dado por hacer un seguimiento de su vida privada, y me produce cierto pudor intentar un acercamiento.

Idealizar a la gente a la que admiras no solo es humano si no también bastante inevitable. A mí, que soy muy normal para todo, también me pasa. Es legítimo obsequiar con un aura de perfección a ese tipo que hace películas acojonantes o aquella señora que escribe tan bien. Pero ya lo venimos diciendo las im-perfectas desde hace años: la perfección es un invento. 

Así me pasa, que cada vez que he rascado en la faceta personal de alguno de mis ídolos me he acabado llevando un chasco: Woody Allen con esas acusaciones turbias que tiene de su hijastra, Vargas Llosa con sus indigestas filias políticas, U2 y su filantropía oportunista... Y así un largo etcétera.

Peor aún es el asedio fan a la persona admirada... Me da una vergüenza atroz acercarme a alguien a quien idolatro para pedirle que me firme un libro o que se saque una foto conmigo. Las pocas veces que lo he intentado me he sentido ridícula, diminuta, ñoña y mucho más tonta de lo que soy habitualmente. Pero no es eso lo que más me inmoviliza, sino el miedo a la decepción. A sentirme defraudada con quien me hace creer que se puede ser mejor. 

Últimamente, estoy pasando bastante tiempo rodeada de fans (no míos, claro). Siguiendo a Ray Davies, el mítico líder de The Kinks, en su gira española junto a los miembros de su legión de admiradores acérrimos me he dado cuenta de lo emocionante que es dejarse embriagar por el influjo de un ídolo. 

Es especial, mucho, saber hasta lo imposible de la vida de alguien, de sus hitos, de sus anécdotas, de todo lo que hay detrás de su obra y tener a un grupo de gente con quien compartir ese amor icondicional, con quien competir en encuentros y en material firmado o rarezas inéditas.... Y además es muy divertido y excitante: seguir al personaje, forzar un encontronazo, charlar con él o sobre él con gente cercana a la figura...

Nunca habría pensado que iba a disfrutar tanto de esta experiencia groupie. Muy recomendable. Algo que hay que hacer alguna vez en la vida.