martes, 30 de junio de 2015

La ¿tiranía? de la depilación íntima femenina (por Arantxa)

Que la presión estética sobre las mujeres es mayor que la que soportan los hombres parece innegable. Lo de la depilación íntima integral en las féminas es un ejemplo más. Impensable para nuestras madres, cada vez más mujeres la demandan en centros de estética y en clínicas de depilación láser, para acabar con el vello del pubis y genitales sin vuelta atrás

Lo cierto es que modelo de belleza que se vende es de mujeres sin un solo pelo de más. El vello se asocia a suciedad y resulta terriblemente antiestético en piernas y axilas femeninas. Poco a poco se va imponiendo una corriente que dicta que lo mismo sucede del monte de Venus para abajo.

La publicidad, los medios y el cine -el porno- proyectan un ¿ideal? de mujeres depiladas de forma integral. A veces lo insinúan de forma provocadora sin ambages. Estoy recordando esa publicidad del diseñador Tom Ford para Gucci, con aquella modelo en cuyo pubis el vello dibujaba una letra G. Tom Ford era experto en el arte de la provocación, pero ese es otro tema.

El vello genital femenino, ese antiestético problema, me comentaba una amiga ¿El vello ahí es antiestético? Yo no diría que es bonito. ¿Es más higiénico estar depilada? Quizás parezca lo más limpio, pero la depilación en la zona no es necesariamente lo más saludable. Cada vez más médicos arremeten contra esta práctica por cuestión de salud. El vello tendría su función protectora frente a enfermedades de trasmisión sexual, ya que amortiguaría el roce entre la piel y lesiones o heridas, logrando una mayor protección contra la penetración de cualquier tipo de infección o bacteria. El vello estaría por algo, no como un adorno antiestético o un residuo molesto de tiempos en los que el cuerpo de nuestros ancestros estaba cubierto de pelo. Se trataría de un escudo protector frente a los contagios sexuales.

Ha habido famosas como Cameron Díaz que han clamado contra la tiranía de la depilación genital femenina. Se alzan voces que reivindican la belleza del pelo púbico y del área genital. Algunas famosas como Miley Cirus lo insinúan orgullosas. Muy probablemente es sólo marketing, pero no es la única. El Proyecto Arbusto se puso en marcha para reivindicar que cada mujer debe decidir sobre la depilación o no de su vello íntimo y que el matojo en la zona es bonito. De decidir se trata al fin y al cabo. Las hay que pueden convivir con su bosquecillo sin más problemas, incluso orgullosas. Para otras será fuente de molestias e inseguridades varias y un enemigo a batir. Cuestión de gustos y pareceres. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Disfruta tu embarazo (por Isa)

Ilustración de la portada de Mamma Mía, de la genial Agustina Guerrero 
Los que me conocéis sabéis que estoy en la fase final de mi segundo embarazo. Y los que más me tratáis sois conscientes de que no soy una buena embarazada... Me explico: hay mujeres que parecen pasar por los periodos de gestación como quien se da un paseo por el campo, en ocasiones pilla una cuesta arriba, otras una agradable pendiente y por lo general disfruta del sendero por el valle, a la sombra de los árboles y aspirando el aroma de las flores. No es mi caso, desde luego.

También hay quién sufre embarazos de riesgo, en los que la futura madre padece complicaciones que comprometen su salud y la del futuro bebé. Tampoco ese es mi caso, afortunadamente. El mío está siendo un embarazo normal, del montón... así que supongo que tampoco tengo grandes motivos para quejarme, pero me quejo. Me quejo mucho y con vehemencia, porque para mí estar encinta es un absoluto coñazo.

Ya me pasó con el otro, hace cinco años, que a pesar de no tener molestias físicas reseñables, el feto se adueñó hasta tal punto de mi cuerpo, que le cogí asco a lo que siempre me había entusiasmado como el café o el marisco, y sin embargo, una fuerza sobrehumana me llevó a devorar con ansia malsana toda clase de bollos y dulces, y a atiborrarme cada noche de leche con galletas... yo, que siempre he sido de salado. Si eres fan de Alien, el octavo pasajero, habrías disfrutado mucho las 37 semanas que pasé viviendo sin vivir en mí.

En el segundo embarazo, no me ha sucedido nada de eso... me sigue gustando lo de siempre: la cerveza, el jamón, el vino, el sushi, las hamburguesas con patatas, la pasta, la pizza, los gin-tonics, la paella, los guisos contundentes... un sinfín de cosas que me han aconsejado no tomar. Ay... porca miseria. Primero, fueron los vómitos, después los ardores, los gases, el estreñimiento, las hemorroides, el aumento de peso y la constante amenaza de la toxoplasmosis... llevo sin poder comer a gusto y sin pensar en las consecuencias desde octubre. Hay que joderse. 

Lo que sí me ha pasado en esta ocasión es que me he puesto como un globo. Tengo un barrigón que parece de coña: redondo, descomunal y pesado, como una pelota de las de Nivea, pero rellena de arena en lugar de aire. Me cuesta levantarme, sentarme, andar, subir escaleras, bajar cuestas, agacharme, tumbarme, dormir... y lo peor es que no es de ahora, ¡que llevo gorda desde el tercer mes! Tanto se me ha tensado la piel, que no es que se me haya salido el ombligo, es que se me ha deshecho ese nudo primigenio que me hizo una matrona hace ya 39 años, y lo tengo en carne viva, amoratado y dolorido. Jo.

La ciática me mata y me da unos latigazos dolorosos hasta el grito. Cuando estoy mucho rato (más de 20 minutos) sentada se me duermen las piernas y los pies. Tengo los tobillos tan hinchados que dan ganas de echarlos a un cocido. Los dedos de las manos también valdrían como plato, 10 morcillas para freír. Se me han puesto brazacos de luchadora de sumo. Las plantas de mis pies no soportan mi nuevo volumen, lo que me impide caminar con sandalias, y tengo que ir con zapatillas de deporte con el caloraco que hace y lo que me mola a mí dejar al aire los pinreles en cuanto llega el buen tiempo. 

Un tema bastante desasosegante es el de los desmayos... siempre había tenido la tensión baja, pero nunca hasta el punto de marearme hasta caerme o perder el conocimiento, algo que me ha pasado unas cuantas veces en los últimos meses, y por lo que he llegado a coger aversión al metro y a sus aglomeraciones. Otra cosa que me angustia es la lentitud de movimiento,  no poder andar deprisa y tener que ir al más puro estilo Fraga o caminar al mismo ritmo que Danny DeVito en su papel de pingüino en Batman Returns... 

Ya sé lo que muchas estaréis pensando: "Pues vaya cosa, hija... lo normal". Y tenéis razón. No me ha pasado nada del otro mundo, son todo molestias y males menores, pero me apetecía desahogarme y gritar a los cuatro vientos que el embarazo es un mal trago de casi 10 meses (porque hay que ser muy optimista con el cálculo para que 40 semanas se traduzcan en 9 meses).  Así que no os lo toméis a mal si os pongo cara de seta cuando me soltéis eso de "¡Disfruta tu embarazo!", porque no hay nada que conjugue peor con embarazo que el verbo disfrutar. He dicho.

martes, 16 de junio de 2015

Recomendación literaria: Charlotte (por Ana)



Creo que todos tenemos claro cuál ha sido el tema estrella de la semana, la historia que nos ha tenido a todos entretenidos, alejando de nuestra cabeza y nuestras preocupaciones los verdaderos problemas de los ciudadanos de este país y, especialmente, los de la ciudad de Madrid.

Ni de lejos voy a hablar sobre ello, me cansa, me asquea, me repugna, tanto lo que leo escrito hace 4 años como que eso se utilice hoy en día como cortina de humo mientras otros se llevan el dinero impunemente. No sólo no terminan en prisión, es que tampoco dimiten ni les echan de sus altos puestos. Así que para mí, todo esto es una pantomima más del deficitario sistema democrático que tiene este país. Y una muestra más de que se nos llena la boca de hablar de la libertad de expresión pero nadie, y digo nadie, sabe marcar límites o, simplemente, defender con argumentos si deben existir dichas restricciones o no.

He sacado el tema a colación porque mientras todos hablaban de judíos, exterminio, Holocausto, etc, yo leía sobre ello. Ha sido pura casualidad, ni siquiera sabía de qué iba el libro que tenía entre mis manos, pero su portada me llamó tanto la atención que no pude evitar comprarlo y leerlo casi de un tirón. Y me ha impresionado tanto que no puedo por menos que compartirlo con vosotros.

La novela se llama Charlotte y su autor es David Foenkinos, escritor que entró hace unos años en mi top de narradores y no se ha apeado de ahí. Uno de sus libros, La Delicadeza, es uno de mis favoritos.

Pues bien, el libro es una personal biografía de la pintora Charlotte Salomón, una artista que sólo tuvo tiempo de publicar una colección, pero que logró fascinar a miles de personas muchos años después de su muerte. La portada, como no podía ser de otro modo, es uno de sus autorretratos. Era una judía en la época nazi, así que creo que no os destripo mucho si digo que murió (más bien fue asesinada) a la tierna edad de 26 años. Reconozco que no tenía ni idea de su existencia, ni de ella ni de su obra, pero el libro es una declaración de amor tan apasionada, una narración tan desgarradora que no he podido por menos que investigar. ¡Me alegro tanto de haberlo hecho!.



Cada una de las imágenes que aparecen en la pantalla de mi ordenador cobran vida a una velocidad asombrosa. Tras conocer su historia vital, ver sus cuadros se convierte en algo así como en ser un visitante de excepción a esa terrible época en la que las creencias religiosas hicieron que una gran parte de la humanidad gasease, torturase, aniquilase, a otra parte enorme. La descripción que hace Foenkinos de los campos de concentración, de los de internamiento en Francia... sin dramatismos, sin detalles morbosos, sin extenderse, consigue que la piel se erice, el corazón se pare por unos segundos y sobre los hombros del lector caiga todo el peso de la maldad que algún día habitó este mundo y se desarrolló y arraigó en unas ciudades muy parecidas a las nuestras, que por aquel entonces también vivían su propio duelo y dolor. Pero incluso en una forma de vida muy similar a la que ahora mismo mantenemos, personas que se levantan para trabajar, se enamoran, cuidan a sus hijos, van a ver a sus padres...

Todo el libro está escrito con puntos y apartes. Ninguna frase tiene más de 20 palabras. Parece un verso interminable, pero no lo es. O sí, un verso que no rima pero estremece. Una narración de un mundo nauseabundo y cruel realizado con una delicadeza exquisita. Lo que daría por escribir algún día algo así.

Ese era el mundo que ahora sirve como excusa para hablar de concejales, Twitter, dimisiones y cuestiones políticas. Gracias al cielo, esa época pasó y ahí está para recordarla y tratar de no volver a ella jamás. Pero a veces me pregunto si los humanos hemos evolucionado tanto, si realmente en lo esencial hemos dejado de ser seres hambrientos de poder y dispuestos a lapidar a cualquiera que no piense como nosotros. La vida de Charlotte fue la peor vida que nos podemos imaginar, sin duda... la pena es que los que nos gobiernan no cierren a veces la boca y se dediquen a ilustrarse, a leer, a ponerse en la piel de los que les antecedieron, a entender las barbaridades que se cometieron, en la Segunda Guerra Mundial, en la Guerra Civil, en las que está ocurriendo ahora mismo en Siria, países árabes... en lugar de recurrir a la demagogia barata para arañar un voto más y mantener sus uñas ancladas en el sofá del poder y el dinero.

lunes, 8 de junio de 2015

Cosas que me aburren (por Chelo)

 
Arranco esta semana con una lista de cosas que me aburren. Me aburren más allá del concepto "no saber qué hacer con el tiempo", que, por suerte o por desgracia, es algo que no me pasa hace años. La verdad es que no encuentro el momento para aburrirme a gusto un rato...

Allá voy:


1.      Todo el rollo este de las malas madres y las madres imperfectas se ha puesto muy de moda. Hasta tal punto llega el fenómenos que esta mala madre que escribe se ha cansado. Lo de estar todo el día hablando de los hijos, aunque sea para criticarlos o para decir las ganas que tienes de que se vayan de campamento, me resulta agotador. Una vez más el postureo ha podido con la naturalidad.Yo era mala madre antes de que fuera trendic topic, ahora que se ha puesto de moda me voy a pasar al otro bando, voy a ser la mejor madre del mundo, solo por llevar la contraria ;-P
2.      Y ya que estoy, el postureo en general me aburre sobre manera.
3.      Los radicalismos/extremismos y otros -ismos que no razonan ni son capaces de ver más allá de sus propios pensamientos me cargan un montón. Con el gusto que da hablar, discutir,chafardear con gente de mente abierta. No se trata de convencer a nadie de tus ideas, se trata de poder dialogar con sentido común y sin insultos velados.
4.      Y pasando a temas más banales, pero no menos interesantes, he de decir que en la peluquería me aburro. Leído un Hola!, leídos todos. He intentado llevarme mi propia lectura, el iPad, dedicarme a hacer limpieza de móvil... pero no hay manera, en las peluquerías hay algo en el ambiente que me obliga  a pillarme una revista y ojearla compulsivamente. ¿A vsotros no os pasa?
5.      Me cansa tomar el sol, prefiero la lectura en la sombra… con lo que yo he sido, está claro que me hago mayor.
6.      Me aburre escuchar a ese tipo de gente que habla para escucharse a sí misma. ¿os acordáis de la teoría del Pelm? Pues casi todos esos tipos de persona me aburen.

Y a ti ¿qué te aburre de esta vida?
Feliz y divertida semana a todos!

miércoles, 3 de junio de 2015

Sí rotundo a las vacunas (por Arantxa)

El caso del niño de seis años ingresado por difteria en Olot ha colocado a los antivacunas en el punto de mira. No es para menos. La difteria era una enfermedad erradicada en España desde 1986 y los responsables de este primer caso tras tanto tiempo son unos padres que eligieron no vacunar a su hijo, por lo que el niño no estaba inmunizado contra la enfermedad. Una patología muy contagiosa que en algunos casos compromete el corazón, ya que se inflama el músculo cardíaco. Es decir que puede llegar a ser muy grave, incluso mortal.

Como madre provacunas, que cree que más vale prevenir siempre, no entiendo a los padres de esta criatura y encuentro su comportamiento irresponsable. Tampoco comprendo, en general, los endebles argumentos de los antivacuna. Hay quien pone el acento en este debate en el respeto a las libertades individuales, pero cuando las mismas entran en colisión frontal con el derecho a la salud de cualquier persona, en este caso de un menor, mal vamos.

La vacuna contra la difteria está contemplada en el calendario vacunal en España y se administra junto a otras vacunas. Es decir, que este niño está desprotegido frente a varias patologías además de la que ahora le mantiene ingresado, algunas de las cuales pueden resultar mortales.

Vacunar a los niños es cuestión de sentido común, de
responsabilidad y de solidaridad, ya que este niño puede haber contagiado a otras personas de su entorno no vacunadas –adultos o un recién nacido con el que hubiera estado en contacto, puesto que la primera dosis de la vacuna de la difteria se administra a los dos meses de edad-. Vacunar a los hijos es también voluntario, esto es, se recomienda, y por ello los padres pueden decidir no vacunar a sus hijos sin cometer delito alguno, siendo legalistas.

Argumentan los antivacuna que las mismas pueden tener efectos secundarios. Cierto, pero en la balanza de pros y contras pesan más las ventajas. Sostienen que no son seguras, aunque los ensayos clínicos demuestran lo contrario. Las vacunas han salvado y seguirán salvando millones de vidas y han contribuido a erradicar
enfermedades espantosas. Por ello, la mayoría de los padres sigue rigurosamente el calendario de vacunación.

Junto al descubrimiento de la penicilina las vacunas son un avance clave de la medicina, por desgracia no de alcance  universal. Así, en países del llamado Tercer Mundo la pelea es por tener acceso a esas vacunas que podrían salvar las vidas de muchos niños y que llegan a cuentagotas. Vacunas que en el Primer Mundo algunos deliberadamente niegan a sus hijos. Brutal y cruel paradoja.

lunes, 25 de mayo de 2015

El voto (por Isa)


- ¿Y al final? ¿a quién has votado?

- El voto es secreto, Laura…

- Bueno, ya… pero me lo puedes decir, ¿no?

- Pues no, porque no te incumbe.

- Pero ¿cómo que no me incumbe? Todos los votos me incumben, los de todos los españoles… de los votos depende quién gane las elecciones, y eso me afecta…

- Que sí, que sí… pero que no te voy a decir a quién he votado. Pregúntale al resto de España, si quieres, a ver si te lo dicen…

- Pero si no me voy a enfadar…

- Ja… que no… ¡claro que te vas a enfadar!

- ¿Me voy a enfadar? ¿por qué? ¿¿no habrás votado al PP??

- ¿Y si lo he votado qué? ¿Qué pasa? ¿que es delito?

- Hombre, pues un poco de delito sí que sería… ¡un delito contra la democracia! Venga… ¿al PP no? ¿verdad? Dime que no, que me estás asustando.

-Pero ¿tú te estás oyendo? ¿votar es ir contra la democracia? Desde luego, últimamente estás en un plan… si es que no se puede dialogar contigo…

- ¿Que conmigo no se puede dialogar? ¿Cómo que no? No se puede dialogar contigo, que no me quieres contar a quién has votado… Además, es normal que lo quiera saber, me resultaría muy raro vivir con alguien opuesto a mí…

- Así que si no votamos a lo mismo, somos opuestos, ¿no? ¡Tócate las pelotas!

- Hombre… a lo mismo, no… pero a algo parecido. Si has votado al PSOE no es que me parezca bien… pero con alguien del PP no podría estar. Va contra mis principios.

- Vamos, que si voto al PP me dejas, ¿no? ¿Esa es tu idea de la tolerancia? ¿Esa es tu flexibilidad de pensamiento? Pues ya sabes porque no te quiero decir a quién he votado…

- Hombre, es que una cosa es ser tolerante y otra cosa es el PP… que es el enemigo… sería como dormir con el enemigo… Pero de todas formas, no sé porque te alteras tanto. Si no te voy a dejar porque no has votado al PP…

- Es que no lo entiendes, Laura… ¿no te das cuenta de lo grave que es lo que estás diciendo? ¿Dejarías de quererme si fuera del PP?

- Un poco sí… Supongo.

- Pues entonces es mejor que lo dejemos.

- ¿Dejarlo? Pero, ¿por qué? ¿sí que has votado al PP?

- No… No has entendido nada.

lunes, 18 de mayo de 2015

Filias y fobias (por Ana)



Hace mucho que en Im-Perfectas no escribimos un post-lista (Chelo, te echo de menos) así que hoy, que me toca a mí publicar, me voy a lanzar a ello. Mi vida, como bien sabéis porque os lo cuento todo, no está siendo demasiado sencilla desde hace casi 5 años, y demasiado dura desde hace 6 meses. Muchas cosas se me vienen encima, obligaciones, papeleos, mudanzas, etc... Hay días, como el de hoy, en el que el vértigo es difícil de controlar, las ganas de sentarme y dejar pasar el tiempo se me hacen irresistibles. Todo parece cuesta arriba y el dolor y la angustia hacen acto de presencia de manera incluso física. Pero como bien comentaba Chelo hace unas semanas en su post Hakuna Matata, lo mejor es intentar aceptar tus circunstancias y ver el lado positivo a cada experiencia, aunque en ocasiones haya que escarbar hasta casi el centro de la tierra.

Por ello he adquirido una costumbre que no sé si es buena o es mala, es recomendable o no, si un psicólogo me mataría o me diría que es lo que hay que hacer, pero a mí me va bien: me hago listas mentales de situaciones y personas a las que eliminaría de un plumazo e intento invertir en ese pensamiento el mínimo tiempo posible, aunque en ocasiones reconozco que me recreo más de la cuenta, depende lo que haya pasado ese día. No sé si veis Juego de Tronos, pero a los seguidores os diré que es un poco el rollo letanía de nombres de Arya. SPOILER, aviso


Siguiendo con analogías audiovisuales, es recrear mi propio “Día de furia” con una metralleta imaginaria. Por ejemplo, estos son mis odios:

- Funcionaria/o que ante una situación delicada te habla como si fueras una mierda pinchada en un palo, como si a el/ella, por el simple hecho de haber aprobado unas oposiciones se le hubiera investido de una burbuja anti enfermedades, muertes, paro, desahucios...

- Empleados de banco (mi hermana me va a matar, ella está en el lado oscuro) que parece que van a heredar la sucursal. Es una variante del funcionario anterior pero en la rama privada, vamos, lo que vamos a tener de aquí a unos años en educación, sanidad, etc, con estos gobiernos que nos gastamos.

- Dueño/as de perros que los llevan sueltos por la calle, por el parque, en el veterinario y te dicen: “Tranquila, si no hace nada” Ya, pero el mío sí, y yo le llevo con correa, pero si el tuyo se acerca a lamerle el culo o a intentar montarle (pobre Jarete, lo que tiene que aguantar a veces) pues ya le estás comprometiendo, a mi perro y a mí...

- Otra variante de dueño/as de perros: los llevan con correa pero cuando se enfrentan tu perro y el suyo tu intentas alejar a tu fiera porque ya ves que va derecho a gruñir al otro, e incluso le dices al responsable que no le acerque mucho, que el tuyo tiene mucho carácter... pues el encantador/a dueño/a no solo no se aparta, se acerca... y cuando tu perro gruñe, te pone mala cara

- Los que se pegan por los asientos en metro y autobús

- Los metros y autobuses que tienen una frecuencia de 10 minutos entre uno y otro.

- Derivado o pensando en lo anterior, los Gobiernos de Madrid que han destrozado esta ciudad

- Las compañías telefónicas y de televisión, TODAS, ladronas, manipuladoras, chorizas...

- Las caseras que por ahorrarse dos euros te tienen en un sinvivir.

- Los vecinos que, como presidenta de la Comunidad, te avasallan a llamadas, mails y demás.

- Etc, etc, etc...


Pero cuando he soltado bilis y mala baba para aburrir, intento cambiar el chip mental (ya digo que hay días en los que me es casi imposible, pero intentarlo lo intento siempre) y pienso en todo aquello que me hace sentir bien y seguir adelante. Mi lista de amores:


- Mi perro Jarete (cuando no se está comiendo a otro de su especie) Los abrazos que me da, los lamentones, como me regaña cuando entro por la puerta (jamás viene a saludar, primero me regaña desde su sitio), como duerme a mi lado...

- Mi sobrina, con sus cosas de niña lista con 5 años, su risa, con sus momentos de maquillaje en los que me pone la cara roja como un tomate y me acaba el rubor de mejillas en un plis plas, sus conversaciones de “yo paso de chicos”...

- Paula, con sus cosas de adolescente avanzada, con su confianza contándome cosas que yo sé que no cuenta a nadie más, con los margaritas que me hace, enseñanza de su padre, con sus días de la “casi madre” y sus visitas para ver Juego de Tronos...

- Mi madre, viniendo un domingo desde la otra punta de Madrid cargada con un tupper de cocido que hizo el día anterior y que, como sabe que me gusta, me trae para que no me lo pierda.

- Mi hermana mandando whatsapp cada dos por tres para no decir nada, a lo que yo le contesto con más nada y así pasamos las horas, en contacto.

- Mi suegra arreglando mis cortinas, llamándome para ver cómo estoy, preocupándose a su manera de mí.

- Mis amiga/os, con sus cosas importantes, pero también superficiales que me ayudan a olvidar mis historias. Sus bebés, cada día más y más guapos, sus niña/os mayores que me apasionan.

- El bordado, el ganchillo, María, Susana, Raquel, mis profes... mis compis de clase. Avanzar no avanzo mucho, pero me estoy ahorrando en psicólogos “una jarta”

- Una mañana en la Pradera de San Isidro
con una pareja y niño a los que no veía hacía demasiado.

- Comer con otra de mis parejas favoritas sobre la hierba en un entorno mágico.

- Comer y beber en general, porque es un placer...

- Mi posible viaje a Mallorca y Nueva York a ver a dos personas a las que adoro.

- Mi nueva casa, con unas vistas que quitan el hipo...

- Mi nuevo barrio con su preciosa biblioteca, su edificio impresionante como polideportivo, sus tiendas de siempre, su cesteria, su fábrica de churros, patatas, y esos torreznos de ibéricos que no he probado cosa igual...

- Y por supuesto él, su recuerdo, su fuerza, su alma en mi interior, cada acción, cada movimiento, todo me lleva a él, cada minuto del día...


Como veis, a mí esto me sirve para darme cuenta de que me cuesta más encontrar cosas negativas que positivas. Sé que me estoy dejando muchísimas cosas en la lista de filias y en cambio, me cuesta pensar en muchas más en las de fobias y creo que eso es un gustazo, la vida merece la pena aún en las peores circunstancias... Ahora, que digan los psicólogos lo que quieran sobre mi método de equilibrio mental, ja...